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Smart Cities vs Smart Communities

por Azahara 5/Jun/2017

Los términos “Smart Cities” y “Smart Communities” pueden parecer muy similares pero son dos conceptos totalmente diferentes, si bien, aún existen muchas confusiones entre ambos.
Sin embargo, pueden convertirse en complementarios, aportando valiosos objetivos a la construcción de ciudades inteligentes.

En este artículo veremos en qué se diferencian, así como esos puntos en común que tanto pueden aportar en el emocionante y al mismo tiempo complicado desafío que supone la construcción de las urbes del mañana.

Las Smarts Cities: un Concepto Integral

La Smart City tiene como principal objetivo, hacer la vida del ciudadano más fácil en todos los sentidos posibles – sostenibilidad, transporte etc- utilizando la captación y medición de datos como una de las herramientas esenciales. Sin embargo, el desarrollo de la Smart City está tan centrado en la tecnología que pasa de ser una mera herramienta al enfoque principal de la misma, distando mucho de ser el resultado deseado a nivel social.

De hecho, la tendencia mundial convierte a las TIC en un simple facilitador de objetivos que buscan la sostenibilidad. Sirvan de ejemplo los 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y 169 metas para un futuro mejor que plantea la Agenda de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas 2030.

Smart Community

En 2015, 193 líderes mundiales se comprometieron con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para lograr 3 cosas extraordinarias en los próximos 15 años.

Son propósitos orientados a la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible para entonces, establecidos a partir de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), adoptados en el año 2000, que se pretenden conseguir utilizando los medios establecidos por la Agenda de acción de Addis Abeba.

Por su parte, la Unión Europea contribuye al logro de los mismos legislando en favor del desarrollo sostenible en distintas áreas, principalmente ambientales, sociales y económicas. Su fin último es múltiple: reducir las desigualdades sociales, mejorar las infraestructuras, la participación ciudadana, su calidad de vida y, a nivel ecológico, lograr una gestión de los recursos naturales más respetuosa.

Un marco global en el que una Smart City orientada a la sostenibilidad se considera clave en un mundo cada vez más poblado, urbanizado, globalizado, competitivo y tecnologizado. No en vano, la era digital en la que nos hallamos inmersos es un punto esencial a la hora de definir la Smart Community, un concepto que trasciende el de Smart City.

Smart Communities: el Mundo Que Viene

Si lograr una mayor eficiencia en la prestación de servicios municipales, y en su gestión en general, es el objetivo de las ciudades inteligentes, en las Smart Communities se persigue prosperar en un contexto de economía de banda ancha, su motor y razón de ser.

smart community

Al margen del tamaño de la ciudad, de que se trate de un entorno urbano o rural, el objetivo es mejorar su competitividad y nivel de vida.

En este sentido, poniendo el enfoque en la comunidad, como el mismo término indica, se busca hacer mejores ciudades apostando por una opción de progreso que pretende el equilibrio entre la economía local y la globalización.

Al margen del tamaño de la ciudad, de que se trate de un entorno urbano o rural, el objetivo es mejorar su competitividad y nivel de vida. La tecnología de la información y de las comunicaciones se utiliza para construir “una prosperidad inclusiva, resolver problemas sociales y enriquecer su calidad de vida en nuestro siglo conectado”, de acuerdo con la visión del Intelligent Community Forum.

¿Smart cities vs Smart Communities?

Establecer una diferencia irreconciliable de ambos conceptos significa atribuir a la Smart City un significado exento de la planificación estratégica tendente a la sostenibilidad y, en fin, a la búsqueda de una sociedad mejor. Sin embargo, tal y como hemos señalado, ocurre justo lo contrario: la tendencia actual nos aleja de lograr simplemente una mejora en las dotaciones mediante el uso de las TIC.

Por lo tanto, no siempre debemos contraponer Smart Cities vs Smart Communities. En un sentido, el hecho de que se trate de conceptos emergentes los convierte en términos flexibles, en constante revisión y evolución. Si ponemos énfasis en un solo aspecto dejamos de lado su orientación multiobjetivo, basada en la sostenibilidad, y también su componente holístico, necesario para ir avanzando de forma paulatina, siempre dentro de una visión escalable.

Desde un planteamiento multidimensional, los actores intervinientes en el proyecto de Smart City pertenecen tanto al sector público como al privado, enfocando la actuación a diferentes objetivos a nivel geográfico (la ciudad, el barrio, el edificio inteligente etc.) o a sectores relativos a energía, agua, transportes, y otros servicios municipales.

Otro de los objetivos de las ciudades inteligentes hacen referencia a la mejora de la calidad de las comunicaciones para lograr una mayor disponibilidad y confiabilidad de las mismas, clave para la transmisión del saber y la promoción de la economía de banda ancha.

Un punto que, además, enlaza de forma directa con el concepto de Smart Community, fundamental para aumentar la competitividad urbana o del lugar geográfico de que se trate, al tiempo que repercute en una mejor calidad de vida al ciudadano.

Pero no solo eso. Los ejemplos de aplicaciones en las ciudades inteligentes son muy numerosos, y la práctica misma presenta novedades inesperadas que ayudan a incrementar la casuística, de la que poder aprender y replicar.

Los objetivos de las Smart Cities y de la Smart Communities se entrecruzan en muchos casos. Sin ir más lejos, las presiones de la economía de banda ancha, siempre en busca de talento, por un lado permiten llevar a cabo proyectos que traigan dinero a la comunidad, pero por otra parte suponen un gran desafío y grandes presiones competitivas a nivel local.

Sus habilidades, servicios y productos precisan de mercados externos, sin que por ello suponga un perjuicio en términos de sostenibilidad. Muy al contrario, las estrategias tanto de la Smart City como de la Smart Community requieren de planteamientos basados en la sostenibilidad como obligado marco de acción.

De igual modo, como habíamos visto, la Smart City idealmente debe construirse a partir de un proyecto que entienda la sostenibilidad como un aspecto esencial de todo proyecto, cuya implementación se desarrolle de forma escalable. Por lo tanto, un diseño conjunto teniendo en cuenta ambos enfoques sería una apuesta ganadora para mejorar ambos proyectos.

smart community

Los objetivos de las Smart Cities y de la Smart Communities se entrecruzan en muchos casos.

Tanto aprovechando sinergias positivas como contando con una participación entre los distintos actores sociales que consiga una interacción beneficiosa para el progreso de una comunidad en un contexto global, así como para facilitar la gestión municipal entendida desde un enfoque participativo.

En ambos casos, por otra parte, se establece el desafío de llevar a cabo innovaciones que reduzcan los impactos negativos de la economía de banda ancha en la creación de empleo. Habida cuenta de que cada vez se requieren más habilidades de la mano de obra y del aumento de la competencia en mundo conectado, el gobierno municipal debe adaptarse e innovar para potenciar la creación de empleo.

Hacia una visión inclusiva

Construir el concepto de Smart City implica incluir también factores que actúen como motor del capital social, al tiempo que éste logrará una espiral de retroalimentación positiva muy beneficiosa. Se trata, en definitiva, de no dejar de conceder importancia necesaria a aspectos considerados esenciales para convertir a una ciudad, espacio o territorio en inteligente.

En este sentido, las Smart Cities deben abarcar los objetivos de la Smart Communities. Sus diferencias, en suma, se acaban complementando en la práctica, entendiendo la ciudad inteligente como un sistema sostenible de gran complejidad.

Coexisten muy distintos procesos, dibujando un panorama mucho más complejo que aquel atribuido a nivel popular, aunque siempre hay elementos comunes que constituyen requisitos necesarios.

El estudio de Markess International realizado en el 2012 sobre más de un centenar de comunidades locales, por ejemplo, estableció tres aspectos principales de todo territorio inteligente, como es buena comunicación e interacción entre los usuarios, la eficiente recolección y distribución de los datos o el desarrollo de nuevas formas de cooperación.

En definitiva, el término smart aplicado a espacios poblados, especialmente las ciudades, pero no solo éstas, apunta tanto a cubrir necesidades de gestión municipal y participación ciudadana como a mejorar la calidad de vida de forma integral. En este sentido, sin duda, la Smart City engloba a la Smart Community, y también a la inversa. Más que contraponer, apostar por una visión inclusiva sumará inteligencia al proyecto.

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